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Tu historia clínica

Deja de contar tu historia desde cero en cada consultorio

Tus antecedentes, tus alergias, lo que tomas y todo lo que te han diagnosticado viven en un solo expediente que te acompaña. Cuando cambias de médico, tu historia va contigo.

Qué guarda tu expediente

No es una carpeta de archivos, es tu historia médica completa

Lo que un médico necesita saber de ti para no equivocarse: escrito por los profesionales que te atendieron, en el momento en que te atendieron.

Cada consulta, completa

El motivo por el que fuiste, lo que el profesional encontró en el examen, el diagnóstico y el tratamiento indicado. Con sus evoluciones y controles posteriores.

Tus antecedentes, una sola vez

Enfermedades previas, cirugías, hospitalizaciones, antecedentes familiares y hábitos. No los vuelves a repetir en cada consultorio nuevo.

Alergias y condiciones crónicas

Lo que puede cambiar una indicación médica en segundos queda registrado y visible para quien te atiende.

Medicamentos y récipes

Lo que tomas hoy y lo que te han indicado antes, con las órdenes emitidas por cada profesional.

Exámenes y estudios

Las órdenes de laboratorio e imagenología que te indicaron, y los resultados que se van sumando al expediente.

Tarjeta de vacunación

El esquema de vacunas al día, tuyo y de tus hijos, sin depender de un cartón que se moja o se pierde.

Quién puede verlo

Nadie abre tu expediente sin que tú digas que sí

Esta es la parte que más nos importa. Tener tu historia en línea solo vale la pena si tú controlas quién la ve, y ese control no es un ajuste escondido: es cómo funciona la plataforma.

01

El profesional pide permiso

Cuando alguien necesita abrir tu expediente, te llega la solicitud al teléfono. Puede pedírtelo escaneando un código desde el consultorio.

02

Tienes minutos para responder

Si no contestas, la solicitud vence sola. Nadie se queda con una petición abierta esperando que en algún momento le des al botón por error.

03

El acceso muere con la consulta

Cuando la consulta se cierra, el permiso se cierra con ella. No es una llave que queda dando vueltas después de que saliste del consultorio.

04

Y si algo quedó abierto, se cierra solo

Se fue la luz, se cerró el navegador, la consulta nunca se cerró formalmente. La plataforma barre esas sesiones olvidadas por su cuenta.

Cada solicitud y cada permiso concedido quedan registrados. Puedes ver qué accesos hay abiertos sobre tu expediente en cualquier momento.

Toda la familia

Casi nunca es tu salud nada más

Quien lleva a los niños al pediatra suele ser el mismo que acompaña a su mamá al cardiólogo. Desde una sola cuenta manejas el expediente de cada uno, sin mezclarlos.

Un expediente por persona
  • Tus hijos, con su propio expediente y su tarjeta de vacunación.
  • Tus padres o cualquier familiar del que estés pendiente.
  • Cada uno con su historia separada, todas desde tu misma cuenta.
  • Los expedientes de menores solo se alcanzan a través de su representante.

Lo que te llevas de cada consulta

Documentos de verdad, no notas sueltas

Todo lo que el profesional emite queda guardado en tu expediente y disponible para descargar cuando lo necesites.

Informes con firma y sello

El informe de tu consulta sale en PDF con la firma y el sello del profesional que te atendió.

Órdenes para el laboratorio

Las indicaciones de exámenes salen listas para llevar, sin depender de descifrar una letra a mano.

Planes de tratamiento

Lo que tienes que hacer en casa queda por escrito y accesible, no en un papelito que se pierde.

Todo tu recorrido, ordenado

Las consultas quedan en línea de tiempo: puedes volver a la de hace dos años cuando el médico nuevo te pregunte.

El mejor momento para tener tu historia ordenada es antes de necesitarla

En una emergencia nadie se acuerda del nombre exacto de la pastilla ni de a qué antibiótico le dio alergia. Tenerlo escrito deja de ser un detalle y pasa a ser importante.